París

París, la ciudad de la revolución francesa, la cuna de la libertad, una bella ciudad, donde sus majestuosos monumentos le dan un toque mágico.

En las cálidas mañanas de verano están todos subiendo a sus autos para ir al trabajo, subo al mío, y ahí empieza el pan de cada día, llego al trabajo, me acomodo en mi escritorio, hago lo que mi jefe me pide y puedo volver a mi casa. Pero esta vez quería hacer algo diferente, me devolví a mi casa y deje mi auto y recorrí esta hermosa ciudad a pie, pasé por el arco del triunfo, por a torre eiffel, por el centro y por varios museos, pero no todo en parís es lujoso; Existen barrios en París donde lastimosamente la mayoría de sus habitantes son gente proveniente de África, buscando escapar de la situación de su país, así que decidí pasar por alguno de esos barrios, veía a esa pobre gente con hambre y con mala ropa, pero aun así eran felices, eran felices con los que tenían, los niños jugaban fútbol en la calle y los padres hablaban mientras tomaban cerveza, y eso me puso a pensar lo desagradecidos que somos nosotros con las cosas que tenemos.

De regreso a casa me sentía muy cansado, me preparé mi cena, descanse un poco y me fui a acostar, y antes de dormir reflexioné sobre esta bella ciudad, sus calles, sus monumentos, sus museos, sus restaurantes, su cultura amplia y sobre todo su gente.

Comentarios